De nuevo acudí a la que ahora es una de mis tiendas favoritas a comprar esta movie, ya que variar no la encontraría pirata (lo siento, lo siento.. si si si compro cine pirata).

En fin, me fui con mi amiga Rox. Ella quería comprar "Crepúsculo" y yo "Las tortugas pueden volar". Obviamente nuestras pelis estaban en secciones distintas y con precios muuuuuuuuuuuy distantes. La mía me costó menos de $5.00 y a ella le costaba $32 y fichitas (increible), qué mal valorado económicamente entre otras cosas está el cine de arte.

Bueno, me dediqué a verla tranquila, con mente abierta y mucha serenidad, debido a que ya había leido otros comentarios y visto el trailer en youtube.

Terminé de verla y me ha dejado alma triste, llena de rabia e impotencia; y con el deseo (Dios me perdone y con las disculpas para ustedes) de mandar a todos los que financian y son los responsables de una guerra QUE SE VAYAN AL INFIERNO, DIRECTO AL HOCICO DEL DIABLO. sorry

"Las tortugas pueden Volar" oucrre en la frontera entre Iraq, Irán y Turquía: los sucesos en Iraq tienen una incidencia en ese sitio geográfico donde la tragedia se ensaña con los más débiles: los niños y los adultos mayores. Con sensibilidad inquietante, con profundo calado humano, esta película iraní de  (2004), dirigida por el importante realizador iraní Bahmán Ghobadi, hace un retrato impactante sobre lo que sucede antes de la llegada militar estadounidense a Iraq.

Antes de las tortugas

Las tortugas pueden volar es título harto poético, con una temática donde el argumento dulce-amargo se transmuta en lo lírico-trágico como actitud estética.

Sobre el argumento

La presencia militar de Estados Unidos aún no se concreta; pero, en esa región, la pobreza apenas alcanza para comprar una antena para el televisor de todos los refugiados en carpas de las Naciones Unidas. Los niños son mandados a recoger minas, las desactivan, mas no siempre con suerte: los niños desvalidos, mutilados y las niñas violadas por soldades iraquíes aumentan. Todos intuyen que pronto llegarán "los americanos" y quieren saber el momento exacto para echar a correr y ponerse a salvo cuando se dé la caza de Saddam Husein. Por ello, es tan importante el tele y la parabólica que consigue el niño apodado Satélite por los demás niños.

Desde los niños

Desde la mirada infantil, la película se convierte en proclama por la paz, porque la guera es una estupidez que siempre hiere, mutila o mata a inocentes. Película impactante. Es imposible sustraerse de su contenido, de sus imágenes, de su ambición estética, no permite quedarnos impasibles: emocionalmente nos llega a lo más interno de nuestra racionalidad, con sentimientos incluidos. Cine que no hay que dejar de ver, por ninguna razón.

En esta película no hay desenfrenos visuales. Jamás. Se trata de un filme con hondura humana, es cine que privilegia la honestidad y el rigor en su mirada ante lo que narra, con aliento en el relato, sin preciosismos atildados, pero donde no sobran ni faltan planos, con actores infantiles excepcionales (¡qué expresividad!).

Las tortugas pueden volar es cine para enfatizar aquellas palabras del escritor inglés C.S. Lewis: "Quizá estemos aquí solo para sentir al ser humano como sentido de amor".

LA CRITICA DE ALGUIEN

Hay películas de las cuales uno no quisiera hablar mucho. Solamente guardar silencio respetuoso ante una obra maestra o estar en vigilia con la consagración que el Quijote veló sus armas. Hablamos del filme iraní Las tortugas pueden volar (2004), con guion y dirección de Bahman Ghobadi.

De la cinematografía de Irán se puede hablar en extenso. Es la mejor con películas donde niños y niñas son personajes principales. Las tortugas pueden volar (en 95 minutos) confirma ese aserto, con la dramática historia que viven los niños en Iraq, en la zona limítrofe con Irán y Turquía, cuando la invasión estadounidense a ese país es absolutamente inevitable.


En su momento, el crítico de cine español Rodríguez Merchante dijo tan solo: "Es desgarradora y profunda", y al preguntarle su opinión al crítico español Carlos Boyero, respondió: "Escalofriante". Ni siquiera Shakespeare pudo diseñar y estructurar una tragedia con los matices que ofrece esta película, con hechos de la vida real que nos sacuden al vértigo de la ansiedad.


El director Bahman Ghobadi hace suya la frase del pintor Jean-Francois Millet: "El arte es un combate; en el arte es necesario jugarse la piel". El iraní Ghobadi viene a refutar el pesimismo del gran realizador francés Jean-Luc Godard, cuando este insiste en que hoy el cine no es arte, es solo industria. Señor Godard: el asunto es que el cinearte se cuece en otras latitudes.

De lo que hablamos ahora, de lo que se exhibe en la Garbo, es de una película con carácter y temperamento, donde las historias son las que existen (como decía el español Miguel de Unamuno), no una historia, porque esta se compone de la pluralidad de acontecimientos.

Ahora se trata de un filme que señala a la guerra como un endriago, monstruo con facciones humanas, pero con miembros de distintas fieras, y que de la guerra las víctimas inocentes son niños y adultos en la vejez.

De ahí la ternura contradictoria del título, evidente en la trama del filme: Las tortugas pueden volar .
El guion plantea su historia desde el realismo, con instinto propio del naturalismo literario.

Como bien decía el director ruso Andréi Tarkovski, en su libro titulado Esculpir el tiempo : "El realismo es inclinarse hacia la verdad, y la verdad siempre es maravillosa". Por eso, estamos ante un filme donde los efectos especiales no tienen ninguna importancia.

FICHA TÉCTICA

LAS TORTUGAS PUEDEN VOLAR
Irán. 2004.
GÉNERO: Drama.
Dirección: Bahman Ghobadi.
ELENCO: Avaz Latif, Soran Ebrahim, Hirsh Feyssal.
DURACIÓN: 95 minutos

LAS TORTUGAS PUEDEN VOLAR