Friends, cómo están, hijoleee pues espero que todo les esté yendo nice.

Les cuento que estoy cambiando de compañía de cablevisión, así que he cortado el servicio mientras llegan en un par de días a instalar el nuevo; en fin me la paso aburrida en las noches después que llego del trabajo, no hay absolutamente nada que ver más que las noticias pero, o sea... hay que distraerse con alguna movie o algo así.

Así que empecé la búsqueda de una que un compa me prometió hace unos días y nunca apareció (la movie claro).

En fin la encontré en internet y adivinen cuál... clarooo EL CORONEL NO TIENE QUIÉN LE ESCRIBA, peli nacida de la novela de mi más gran escritor Gabriel Garcia Márquez (the best one to me).

La movie cuenta sobre la espera del  Coronel. Le prometieron una pensión, y desde hace años le incumplen la promesa. Viernes tras viernes, trajeadito y solemne, se para ante el muelle aguardando la carta que anuncie la llegada de su pensión. Todos en el pueblo saben que espera en vano. Lo sabe también su mujer, que cada viernes lo mira prepararse ante el espejo para recoger la carta que hace años 10 esquiva. Pero el Coronel cierra los ojos ante esta verdad tan evidente y se aferra a su sueño. Y es que, si no, ¿qué le queda?

En "El Coronel mo tiene quien le escriba" estamos ante un pueblo tórrido, pequeño, que parece un dato frágil y azaroso en medio de la vasta selva. No necesita llamarse Macondo (saben a lo que me refiero si han leido al Gabo) ni de ningún otro modo para dejar establecido que es Latinoamérica profunda, alejada de las capitales. Empobrecida, poblada de chismes. Marcada por las jerarquías, aunque el rico viva en una casa tan desvencijada como la del pobre... bien que provista de comida, de un aparato de radio y de algunos otros cachivaches que hacen la gran diferencia.

La escenografía, que no deja un solo detalle librado al azar, tiene el mérito de canalizar todas estas piezas de información sin pasarle nunca por encima al drama. En ese pueblo vive el coronel (Fernando Luján, inolvidable). O más que vivir, espera. Hace casi treinta años que este hombre mayor espera la pensión de guerra que le prometió el gobierno. Luchó contra la curia, peleó por la revolución, y es una víctima del gobierno "revolucionario". Su mujer (Marisa Paredes, muy intensa) también espera. Todos los viernes protagonizan un ritual. Ella le dice "te toca". Y el coronel va puntualmente al muelle a la hora en que se aproxima la lancha postal, y sigue al cartero hasta la oficina de correo del pueblito. Pero no hay carta para él. La ceremonia, enormemente triste, no se limita a conmover (debuta a poco de iniciado el film, al que después irá puntuando a modo de leit-motiv). También sugiere que la pensión no va a llegar. Y al coronel se le están acabando los víveres.

La espera angustia, desespera. La espera hará crecer hasta el paroxismo la sensación de que el dinero también es la medida de la dignidad de las personas. Este dato tan dramático de la actualidad encierra buena parte de la fuerza trágica de la película.

Por cierto que hay más. Al coronel y a su esposa les mataron a Agustín, su único hijo. Fue hace poco y les cuesta dejar de llorarlo. Lo asesinaron durante una riña de gallos, se sabe, aunque las circunstancias no terminan de aclararse: ¿fue por un asunto de polleras (y ahí está Salma Hayek, que las vuelve a lucir en calidad de mujer tierna y compasiva), por cuestiones de política o por algo relativo a los gallos y las apuestas? Los apuros económicos, el duelo por el hijo muerto y esta intriga punzante harán del coronel y su mujer lo más parecido a unos padres huérfanos. No crean, sin embargo, que todo es desolación o que la tristeza, como un golpe, se apodera del relato. No. El coronel y Lola se prodigan un amor enorme. Ese amor se nota y parece suficiente para dar pelea. ¿Pero alcanza? El coronel no tiene quien le escriba despliega ese interrogante con inusitada fuerza. Nace como una tragedia, crece como un drama, se enreda en una insuperable maraña de penurias y se desenreda... para volver a comenzar.

El coronel es un hombre de principios pero la vida no le ofrece muchas ocasiones para demostrarlo. A veces se limita a barruntarlos a media voz, ya no ante su esposa sino frente a ese gallo que heredó de su hijo. Que es un gran gallo de riña... pero no riñe porque todavía no levantaron el palenque ni le trajeron a su rival. El coronel lo acaricia como si fuera un perro, le habla como a un amigo y lo cuida como a un tesoro. Algún día -espera- ese gallo lo va a salvar. ¿Llegará ese día?

En fin friends voy a agregar una sola cosa: el film se excede en unos quince minutos, no mucho antes del final, invertidos en datos irrelevantes. Fuera de eso, nada le falta ni está de más.

FICHA TÉCNICA

TITULO ORIGINAL El coronel no tiene quien le escriba
AÑO 1999
DURACIÓN 118 min.
PAÍS [México]
DIRECTOR Arturo Ripstein
GUIÓN Paz Alicia Garciadiego (Novela: Gabriel García Márquez)
MÚSICA David Mansfield
FOTOGRAFÍA Guillermo Granillo
REPARTO Fernando Luján, Marisa Paredes, Salma Hayek, Rafael Inclán, Ernesto Yáñez, Daniel Giménez Cacho, Patricia Reyes Spíndola, Odiseo Bichir, Esteban Soberanes, Julián Pastor