My friends!!! cómo van. Yo me he extraviado un poco por estos rumbos. Es que hemos (en mi oficina) tenido las 2 últimas semanas bien llenas de trabajo. Como les comenté preparamos el evento más grande para nosotros y eso nos consumió mucho tiempo.

Pero heme acá me ha quedado ya un tiempo libre para platicar con ustedes. Saben? anoche me tocó ir a una cena con mis compañeros de trabajo, mis jefes y nuestros correligionarios de Guatemala, Costa Rica, República Dominicana, Honduras y Nicaragua; una grandiosa experiencia en el intercambio cultural.

En fin, ya llegué tardecito a mi casa y no me dio para nada de sueño (a pesar que estaba bastante rendida). Bueno como saben la TV es mi distracción principal en esos casos.... no encontré nada de nada para variar. Así que encendí mi laptop y me puse a navegar un rato. Encontré una página que tiene una cantidad muy buena de Cine Independiente y me pusea ver una peli llamada EL FIN DE LA INOCENCIA.

SINOPSIS

En los suburbios de América, tres amigos inseparables de 12 años, el introvertido Jacob, la precoz Malee y el vulnerable Leonard, comienzan a recorrer el camino del autodescubrimiento y empiezan a distinguir sus voces de las de sus padres. Movidos por la trágica muerte del hermano gemelo de Jacob, los tres se unen y luchan con los sentimientos de venganza, con la carga del dolor y con la indeleble experiencia de crecer.

"El fin de la inocencia" explora las complejidades de la pérdida de la inocencia de los niños y la lucha de los adultos por guiarles. Se adentra en el intrincado y a menudo cómico mundo en que los adolescentes y los adultos chocan, cuando los padres parecen a veces tan perdidos como los propios niños. Mientras que los desafíos personales de cada familia se van revelando, aprenden a comprenderse entre ellos y sus propias realidades.

DE LA PELI

El director Michael Cuesta ha mejorado mucho desde que dirigió L.I.E. en 2001. Para empezar, se ha dado cuenta de que, para hacer una buena película, es interesante contar con unos buenos cimientos. En su caso, un guión muy trabajado de Anthony Cipriano, debutante en el cine, aunque con experiencia previa en televisión.

También ayudan una buena dirección de actores y unos personajes verosímiles y humanos; bien definidos y llenos de matices. De nuevo, adolescentes problemáticos: un desgraciado accidente desata para cada uno de ellos diferentes cadenas de acontecimientos que se bifurcan, se enredan y desembocan en consecuencias imprevisibles. La lógica del relato es impecable e implacable. Se aprecia un aliento trágico, pero también ligeros apuntes de comedia y diversas lecturas posibles.


No hay nada gratuíto. Cada detalle es importante y enriquece la historia. Cada una de las secuencias hace avanzar la trama. Aunque el material que maneja es bastante crudo, Cuesta nos ahorra efectismos baratos (gracias) y va al grano con tres subtramas bien entrelazadas y limpias de cualquier elemento accesorio.

Estos niños son capaces de provocar sentimientos olvidados en sus padres y hacerles ver la luz. Viendo la vida y las cosas que ocurren de forma normal, tal como es, sin los problemas de los adultos que a veces nos nublan.

El despertar sexual de su amiga y la ansiedad por adelgazar de su amigo, hace que estas tres personas olviden una infancia y maduren a golpe de vida. Un film duro, pero esperanzador, con una puesta en escena sencilla pero muy efectiva, buen cine independiente de mano de uno de los directores más interesantes del nuevo cine americano. Y con una banda sonora estupenda.

En última instancia, la historia es sobre el amor incondicional que los niños tienen por sus padres y hasta donde pueden llegar para sentirse amados, los sacrificios que hacen para asegurarse la estabilidad y la felicidad en casa y entre sus iguales.