My friends cómo están. Es que hoy si me perdí un tiempo... saben ya es final de año y hay (para variar) muchas cosas que dejar concluidas. Por cierto, la empresa donde trabajo está bajo la Norma ISO 9001:2000 y esta semana tuvimos la Auditoría de Recertificación por parte de ICONTEC y pues todo bien mantenemos el certificado y ahora estamos bajo la Norma ISO 9001:2008.
Entre otras cosas siempre de trabajo que ese jamás falta (Bendito Dios).
Bueno, a lo que nos interesa. En el Museo de Antropología de mi país hay una pequeña demostración de Cine Francés y han estado proyectando una serie de películas durante la noche.
Ayer que tuve ya un poco de tiempo libre asistí junto con una de las personas más especiales para mi y mi compañía para todo por excelencia :) (Manu). Fuimos a ver L'Homme du Train "El Hombre del Tren", que, el simple título no llama en lo más mínimo la atención así que tuve mis reservas antes de hacerme prejuicios con ella.

SINOPSIS
Una ciudad ni grande ni pequeña. Una estación. Al final del día. Un tren se para: baja un hombre. Un tipo solo, que llega a la ciudad por primera vez. Se llama Milan, un hombretón con aire de desencanto y una bolsa de viaje al hombro, tan desgastada como su propietario.
Una farmacia a punto de cerrar. Entra buscando aspirinas efervescentes y encuentra a Manesquier, profesor de lengua jubilado, mayor que él. La cruz verde de neón se apaga. Los dos hombres se encuentran en la calle ya desierta, caminando en la misma dirección. Aunque no pueden ser más opuestos o, al menos, más distintos, parece que simpatizan, muy poco a poco, y por una simple razón: curiosamente, a cada uno le hubiera gustado llevar la vida del otro.
El profesor soñaba con ser un aventurero, el aventurero podía imaginarse como un hombre casero. Dentro de tres días, Milan tiene que atracar el banco local... Por eso está aquí. Dentro de tres días, Manesquier tiene que someterse a un triple by-pass. Por eso tiene miedo. Tres días para conocerse. Tres días para creerse ilusioramente que habría sido posible llevar otra vida. Tres días antes del triple salto mortal. Pero, y si todo sale mal...?
CUANDO ANHLEMOS SER OTRO PERSONA O POR LO MENOS LLEVAR LA VIDA DE OTRO
¿Has soñado, has anhelado ser alguna vez otra persona y poder vivir su vida?
Si la respuesta es afirmativa quizás encuentres respuesta a tus ansias y ambiciones después de un visionado de este film de origen francés que trata como no, sobre lo que supone el desear vivir la existencia de otra persona que en principio se infiere superior, más apasionante o simplemente mejor a la propia.
Película que narra con sencillez y emotividad la vida de dos personas en apariencia muy diferentes. Uno, aventurero, con escasa vida interior y juerguista empedernido; el otro, apocado, timorato, leído, conservador, mesurado y encerrado en sí mismo.
Ambos han vivido su vida en principio como así lo habían querido, pero una vez producido el casual encuentro, ya nada será igual para estas dos seres tan antagónicos, para estas dos personas tan diferentes, tan alejados en cuanto experiencias vitales se refiere.
El primero, ligón y aventurero, percibe que ha desperdiciado su vida: que ha amado a muchas mujeres, pero que no ha querido nunca a ninguna, que ha estado en muchos lugares, pero que nunca ha tenido un hogar, ni se ha sentido parte de nada; el segundo, apocado y solitario, comprende que su existencia se consume a cada momento pero que no ha vivido, que siempre había sido querido por los suyos, pero que nunca había amado apasionadamente, que había visitado muchos lugares con sus libros, pero que nunca los había visto, tocado o olido con sus propios sentidos.
El uno desea la vida del otro, el segundo las experiencias del primero, todo percibido como si sus respectivas existencias hubiesen transcurrido baldíamente, ambos percatándose que el tiempo ha jugado en su contra, los dos advirtiendo que la vida les ha jugado una mala pasada.
Finalmente y en extraña comunión ambos se dan cuenta de lo lejos que han estado de hallar la verdadera felicidad y lo esquiva que es la misma.
Una verdadera joya de película es esta que nos ocupa, narrado todo lo dicho con gran dosis de melancolía, al puro común francés de años precedentes, sin concesiones, sin proyectar vagas esperanzas al espectador, que encontrará poco digerible esta película si espera encontrar el lado positivo de una triste existencia.

En esta peli la brillantez viene dada, además de por la excelencia interpretativa, por el preciso y bien dosificado ritmo narrativo, la elección sabia de los planos, la eficaz y extraordinaria banda sonora compuesta por Pascal Estève, y, sobre todo, la ausencia de toda solemnidad empalagosa en la reflexión que se nos propone.
La vida como complementariedad. Ser de una manera impide ser de otra. "Vivir es elegir", dicen por allí . La obligada elección limita las expectativas, las reduce por lo menos a la mitad. Los placeres de una son imposibles en la otra, y viceversa. También los peligros. Una metáfora sin pretensiones. Una buena película.
AL FINAL
¿Qué haríamos nosotros si volviéramos a vivir de nuevo?. ¿Elegiríamos la misma vida?. Pues eso, después de toda una vida al final, nada.
La película a parte de la interpretación está muy bien narrada, buena música y buena gestión de los silencios. Una buena representación de cine europeo a cargo de Lecont.

FICHA TÉCNICA
TÍTULO ORIGINAL L´homme du train
AÑO 2002
DURACIÓN 90 min.
PAÍS [Francia]
DIRECTOR Patrice Leconte
GUIÓN Claude Klotz
MÚSICA Pascal Estève
FOTOGRAFÍA Jean-Marie Drejou
REPARTO Jean Rochefort, Johnny Hallyday, Jean-François Stevenin, Charlie Nelson, Pascal Parmentier, Isabelle Petit-Jacques, Édith Scob, Maurice Chevit
PRODUCTORA Coproducción GB-Francia-Alemania-Suiza














